saraswati

Yoga, entre la ciencia y la tradición – Entrevista

Arjuna: El Yoga en su momento irrumpió con fuerza, traía los aires espirituales de la India, el deseo de perfección y la experiencia mística. Sin embargo hoy en día el Yoga se ha consolidado como gimnasia suave y terapia antiestrés. ¿Cómo ves Carlos este cambio de énfasis?

Carlos: En primer lugar quiero que se entienda que hablo desde mí y desde mi experiencia. Durante todos estos años de práctica he intentado ver que papel juegan las tradiciones sin olvidar nuestra propia cultura occidental y el pensamiento científico.
En principio el yoga lo que pretende es un retorno a la sacralización de la naturaleza, de la existencia y del propio ser, sin olvidar el aspecto sagrado del ser humano. Por otro lado el yoga siempre ha tenido una parte de solidaridad y de servicio para solucionar problemas.
Uno de estos sistemas de aplicación se refiere a “mi cuerpo” y a “mi actitud postural”. Otro de los sistemas se refiere a la respiración y su influencia sobre el estado mental. “Cómo entener mi cuerpo” a partir de la escucha y como recuperar esas partes mudas que a veces no se expresan. También a través de esta respiración poder reuperar el ritmo natural que es la base de un cierto equilibrio.
Y otro de los sistemas más tradicionales del yoga es el trabajo que podríamos decir psicosensorial, relajamiento, visualizaciones, meditaciones, que su objetivo es desarrollar la confianza en uno mismo y la fuerza del pensamiento. Todo esto se produce cuando uno relaja sus tensiones, libera esos bloqueos energéticos y deja de lado la ansiedad, hay que estar de alguna forma receptivo y disponible.
El yoga es un proceso que me hace revisar mis actitudes, mi comportamiento, mi relación con los sentimientos, mi sensibilidad ante la vida y ante la existencia y mis puntos de tensión. Toda esta revisión, toda esta purificación de estados internos es lo que hace de alguna forma crear una mente espiritual, solidaria conmigo mismo, solidaria con los otros y solidaria con la vida. Pienso que en realidad no teníamos que olvidar que el yoga es, quizás junto con el budismo, uno de los sistemas que une la medicina con lo espiritual. Hay que devolverle al yoga, no solamente esa función terapéutica que está claro que siempre ha estado innata como servicio al ser humano pero sabiendo que el verdadero objetivo es ir más allá de eso, ir a la propia espiritualidad que es la base de la curación. Lo importante sigue siendo volver al corazón, que es el sitio del Yoga.

Arjuna: Con nuestra propia inquietud han surgido infinidad de terapias psicocorporales, desde la bioenergética, antigimnasia, rolfing, y un largo etcétera. Desde estos ámbitos a veces se ha criticado al Yoga por no ser respetuoso con el cuerpo y de forzarlo en posturas “gratuitas”. ¿Qué hay de verdad en estas críticas?

Carlos: Ha habido una época en la cual sólo fotocopiábamos lo más espectacular. El espíritu, el lento aprendizaje y el beber de las esencias se nos quedaban en el camino con las prisas de actualizar todo esto.
El yoga no es una terapia, aunque disponga de muchos elementos que muchas de las escuelas de las que tú nombrabas antes, se han servido de ellos, pienso que hay que ser agradecidos con los que nos han precedido y nos han enseñado dónde estaban esas fuentes. Por ejemplo, la sofrología e incluso muchos de los trabajos de las técnicas de antigimnasia recurren al yoga constantemente, entonces pienso que es mejor agradecer en vez de criticar .
Ante todo, sigo pensando que el yoga no es una terapia. El yoga es un órgano multidisciplinario que tiene muchos sistemas, y en él coexisten las kriyas, los asanas, los mudras, el pranayama y las bhandas, así como los trabajos psicosensoriales.
Hay una actitud de higiene, trabajos físicos, del sistema muscular y, sistema nervioso, trabajos respiratorios, mentales y sensoriales profundos. Esto nos da una variedad de elementos que mezclados correctamente podrán actuar como una terapia, pero el centro del yoga es el “si mismo”, la conciencia.
No basta sólo con encontrar las razones fisiológicas posturales, sino también hay que comprender el discurso energético y el discurso espiritual, y muchas veces por nuestra falta de conceptos profundos estos tres discursos no son superponibles.

Arjuna: Con el Yoga hemos visto la proliferación de ramas y subramas sin saber muy bien distinguir entre las separaciones que la tradición hizo o nuevas fórmulas. Mi pregunta es: ¿podemos encontrar siguiendo la tradición un Yoga integral o bien está en nuestras manos hacer un yoga síntesis?

Carlos: Ese concepto del yoga síntesis o yoga integral que tú dices en realidad ha existido siempre, es el concepto del Raja Yoga, que es como el Gran Yoga, el de la Gran Unidad, donde todo el resto de las concepciones se llevan a la vida cotidiana, al instante, al aquí y al ahora.
Patanjali, ese gran recopilador de los yogas del siglo Il dice que cuando el espíritu está en paz el estado de unidad del yoga aparece, esto sería la actual medicina holística, la primacía del espíritu sobre lo mental y lo fisiológicoenergético. Patanjali representa la tradición porque es atemporal. No podemos abrazar una tradición huyendo del presente, ni viceversa.
Una tradición es una tradición si lo es en el presente, si no es un viejo modelo que ya no sirve y en este sentido la tradición ha sido atemporal, ha sido revolucionaria, siempre las perseguimos y muchas veces nos llegan a ofender porque nos ponen el dedo en el centro de nuestras debilidades. La tradición es un proceso que va del tener al ser, es decir, que cambia lo que es aprender y acumular, por lo que es el ser y el vivir. La tradición en ese sentido siempre ha sido intuitiva, los grandes maestros han roto con sus propios moldes culturales que existían en ese momento.
Hay una gran tradición que es la humana, que ha hecho que aquel hombre primitivo que vio que poniendo una mano encima a su hijo le calmaba un dolor, evolucionase hasta el quiromasajista de hoy en día. Hay una tradición que no es privativa de un pueblo o una etnia o de una cultura si no que son tradiciones de la humanidad.
En este sentido me parece que lo bonito del yoga es que entra en la Nueva Era, en el siglo XXXXI convertido, en una tradición del género humano, con lo cual le da un nuevo valor y brillantez. Lo único que es ajeno a la tradición es el hombre masificado de la sociedad moderna, precisamente la postmodernidad ofrece un recurso y una posibilidad de volver a la tradición por haberse dado cuenta de la impostura de la pretensión de masificación moderna, industrial, cultural, política…

Arjuna: ¿Podrías definir cuales son los pilares de ese Gran Yoga y cómo podemos encarnar este Yoga en nuestra vida cotidiana?

Carlos: Al yoga se le pueden dar muchas definiciones desde distintos espacios, podríamos decir que el yoga es hacer un poquito más conscientes cosas que son habitualmente inconscientes. Yo encuadraría el yoga en esa imagen de los distintos sistemas que lo componen. Es decir, el yoga lo componen distintos sistemas que en su conjunto lo que pretenden es la evolución de cada persona y del conjunto de la humanidad y esta evolución la pretenden basándola en la calidad de sus relaciones entre los individuos y con la naturaleza. El discurso más transpersonal diría ” sírveme de espejo para que yo pueda rehacer y renovar esas fallas y esos clic que tengo repetitivos y automáticos; enséñame a aprender”. Y esto es una relación de humildad en la relación con los demás, pues el yoga te enseña a deshabituarte desde todos los espacios.
¿Cuáles son los pilares para entender mejor esas relaciones conmigo y con los otros? . Primeramente el yoga nos enseña a respetar toda la variedad, de pensamientos, de seres ,de personas y de creencias. Un segundo aspecto del yoga es sacralizar la relación con nuestro cuerpo, con esa energía que lo transforma y con ese espíritu que lo habita.
Otro concepto importante es la escucha. Retomamos la conciencia de nuestros ritmos naturales, nos damos cuenta de que las prisas nos ciegan, nos deshumanizan, que aceleran todos nuestros procesos, y que nuestra salud queda totalmente desarticulada. Entonces retomamos un poco esa imagen de la inmovilidad que nos lleva a una calma interior, creamos un ensimismamiento, y una actitud de contemplación sin juicio.
Otro aspecto del yoga es simplificar nuestra realidad, relajar las ansias de tener. Es el desarrollo intemo de mis valores como ser humano. El Ego y el apego son otros elementos a tener en cuenta. Por un lado el yoga nos refuerza nuestra confianza y un poquito en la fuerza de nuestras actitudes, per al mismo tiempo el yoga enseña a ir cortándole las patitas poquito a poco al egoa través de la entrega y la humildad.
Otro punto del yoga es que transforma y disuelve nuestras tensiones inconscientes este sería el aspecto más directo en nuestro primer contacto- y nos va haciendo comprender lo que una distensión consciente, y que a través de mi pensamiento pueda liberar ciertos bloqueos que soporto. Es el comienzo de un diálogo personal muy profundo conmigo mismo.
Otro punto importante es que el yoga nos hace ir de nuestra realidad de dispersión y nos lleva progresivamente a establecer un centro, un punto de atención, de escucha e inmovilidad.
Nuestro arte está ahora en conjugar estos elementos, para que desaparezca esa imagen fría del yoga. Imagen falsa que nada tiene que ver con esa imagen de la vida cotidiana intensa y apasionada que en el fondo es el yoga.

Arjuna: ¿Sigue siendo la India fuente indispensable del conocimiento del Yoga?.

Carlos: Bueno, pienso que la India es un buen “acuífero” del yoga, es una buena fuente para extraer agua mineral, y es cierto que si la fuente espiritual sigue estando en la India los envases los tenemos que comprar en Occidente. Una tradición no se pierde tan fácil aunque se transmita y aunque el folklore externo lo podamos cambiar, porque en el fondo siempre cae en terreno abonado, en terreno de gente de corazón abierto y esa tradición vuelve a recobrar esos valores atemporales que no dependen ni del tiempo ni de la cultura. Occidente ha hecho una gran síntesis.
Para Occidente es muy importante no perder las raíces de esta cultura que todavía está viva.Por otro lado, a veces, lo que hemos hecho con las tradiciones es una “farmacología”, que aplicamos aquí y allá, y la búsqueda de estados nuevos de conciencia pero no de transformaciones profundas de nuestro ser. Pienso que el yoga es un camino integral, cuerpo, mente y espíritu, unidos. Es la realidad del yoga, jamás ha estado separada, otra cosa es que nosotros, siempre reduccionistas, hayamos querido aprovechar y meter en cajitas y pastillitas lo que es el yoga, pero el yoga es un trabajo totalmente completo e integral.

Arjuna: Carlos, tú que llevas muchos años como formador de profesores tanto en España como en el extranjero y que has colaborado como organizador en congresos internacionales de Yoga como Zinal, ¿puedes darnos una visión de cómo está el Yoga en Europa?

Carlos: En estos momentos llevo colaborando en la Unión Europea de Yoga 10 años y juntamente con Gerard Blizt nos hemos encargado de ponerla en marcha y de mentalizar nuevos encuentros. Fue Gerard quien con una visión muy clara creó lo que se llamaba Unión Europea de Federaciones Nacionales de Yoga y fue una buena idea que ha tenido sus ventajas así como una gran difusión. Se ha conseguido transmitir el Yoga a todos los niveles; integrado en la educación está la asociación RYE (Research Yoga Education) en Francia, que hace un trabajo maravilloso a todos los niveles de educación, desde maternal hasta universitaria con técnicas de yoga; hay grupos que trabajan en Inglaterra, Finlandia y Holanda y en Bélgica, trabajando sobre la Educación General Básica elementos de yoga, de comprensiones del cuerpo y relajamiento.
Existe el yoga totaLmente integrado en la medicina, existe un grupo en E.E.U.U. al cual pertenecemos, el l.Y.T. (Instituto de Yogaterapia) y existe el grupo de Medicina y Yoga en Francia, también pertenecemos a él, se está intentando analizar y hacer una cierta investigación desde la medicina para decir en qué nos podemos basar realmente, con un trabajo sobre el Yoga científico.
En ese sentido pienso que la Unión Europea ha sido un gran divulgador pero esto crea el problema, de que se han creado demasiadas escuelas. A veces te hacen desear olvidar tanta escuela, tanta federación y tanta asociación y retomar las verdaderas raíces del trabajo profundo del yoga; pienso que no se puede transformas el yoga en una “cursillitis” constante sino que lo que tendriamos que hacer es crear una comunidad abierta multidisciplinaria y comprender que cuanto más se colabora, más integrados estamos y más podemos transmitir el espíritu del yoga.

Arjuna: ¿No estará el Yoga perdiendo “liderazgo” en el camino espiritual y estarán emergiendo otros sistemas más dinámicos y más adaptativos a nuestra cultura y momento presente?.

Carlos: No se si está perdiendo camino pero es cierto que están surgiendo nuevos sistemas, nuevas fórmulas. El yoga ha tenido una tradición fuerte, milenaria, lo que hace que no sea en balde es su visión atemporal, y esa imagen atemporal de la evolución del ser, del trabajo interior es lo que al final queda cuando has practicado mucha disciplina.No se trata tanto de experiencias puntuales que hagamos sino de hacer un camino hacia la disolución del ego . No se trata tanto de acumular conocimientos, se trata de mi calidad de escucha, de mi calidad de ser y de esa escucha intuitiva.
Puede que el Yoga cambie de formas, técnicas y nombres pero hemos de entender que es una ciencia atemporal y que se encamina junto con otras hacia ese “camino de corazón”, camino de desapego y camino de reencuentro.

Arjuna: Por último, ¿qué nos dirías a todos nosotros sobre la Nueva Era que intuimos que se está gestando y qué valores crees que serán los predominantes?

Carlos: Yo no estoy seguro de que esta Nueva Era sea tan nueva, porque en el fondo los principios que promulga esta N.E. son principios atemporales, perennes, de la existencia. Está claro que buscamos un cambio de valores donde soltar el becerro de oro, salir de lo material y dirigirnos a lo espiritual. Esta es un poco la imagen del cambio de paradigma donde lo que guíe la razón de ser del mundo sea un poco ese concepto de lo espiritual. Yo ahí creo que esa búsqueda espiritual es la que por un lado lo ilumina todo, la que da su luz a toda la existencia. Pero nuestro gran problema es cómo nos liberamos de esos esquemas un poco corrosivos que tenemos dentro y admitimos un poquito la realidad simple de la existencia en vez de defender tanto lo personal y el ego. Yo creo que la gran paradoja de la existencia está en cómo armonizamos el saber que yo soy parte de esa existencia eterna y atemporal y a la vez saber que tengo que llegar a ser, que tengo que transformarme y evolucionar. La verdadera respuesta que da esta N.E, este cambio de lo material a lo espiritual, es la comprensión de la existencia, es la humildad, y de alguna forma es el desinterés. No un desinterés de no preocuparme de las cosas, sino desinterés personal, la confianza, el abandonarme a toda esa existencia, y esa es la verdadera respuesta a la comprensión.
Simpleza, humildad y abandono son las actitudes del Yoga, es también un mirarte al “espejo” y darte cuenta de cómo estas actuando en cada momento a nivel de relaciones, de pensamiento, y de comunicación, algo así como un fundirte con la propia existencia.
Krishnamurti decía que las cosas son lo que son y que la alegría es poderlas ver relajadamente,sin tanto confrontamiento. En el fondo se trata de hacer lo que hacemos todos los días, escribir, ir a trabajar, cortar leña, encender el fuego, pero de compartirlo amorosamente. Es entonces cuando lo ordinario se hace extraordinario, y ese es el verdadero mensaje de la Nueva Era, que cada instante de tu vida sea extraordinario.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *