Orìgenes del Yoga

Este artículo escrito ya hace tiempo intentaba explicar uno de los orígenes en el que se desarrolla el Yoga, la celebración o ritual de ofrendas

El contexto en el que se ha desarrollado el Yoga es en el de las disciplinas espirituales.
En Europa y en este momento existen como dos direcciones:
•    Integrado en el hinduismo y su cultura.
•    Integrarlo a partir de nuestro patrimonio espiritual.
Vamos a intentar plasmar, en la tradición tántrica que es el corazón del hinduismo, lo que es una Pûjâ o celebración, centro de la mística hindú. Luego veremos como se integra el Yoga en la Pûjâ y se hace parte integrante de ella y llega a formar un todo.
La Pûjâ tiene una parte esotérica y ritualista, evoca un universo, una integración con la existencia. El tantrismo tiene tres grandes tendencias marcadas, cada una, por su divinidad.
•    Vishnu. Krishna es su avatar más conocido. El juego Universal.
•    Shakti. Fuerza consciente de lo Divino. La Madre Divina, fuente de todo poder.
•    Shiva. Fuerza de destrucción y transformación.
Dentro del tantrismo vamos a hablar de la pûjâ shivaita, hay dos tendencias la de Kashimir y la de la India del sur, aquí nos referiremos a la de la India del Sur.
Pûjâ es el rito de acoger al más Venerado y ofrecerte a Él. En la religión acoges a Dios o al Gurú como en las Guru Pûjâs. Simbolicamente ofreces incienso, agua, alimentos y guirnaldas y te pones a su servicio ( Upshara ), es decir al servicio de la vida.
La Pûjâ, hindú, tántrica,shivaita, está llena de detalles y ritos que sería interminable explicarlos. Desde las abluciones matinales hasta las evacuaciones tienen un ritual precisísimo, el agua es sagrada y todo donde ella interviene, por lo tanto es ritual y es así como el Mantri o practicante purifica su cuerpo y su mente. A esto se le llama buddha shuti y âtma shuti.
El aspecto central de la Pûjâ es la purificación. Cuando en el Yoga hablamos de una postura decimos que sirve para purificar… . Esta purificación nos lleva a conectar nuestra alma o espíritu puro con Brahman. Nuestro Âtman o principio esencial a partir del cual se organiza todo ser vivo, el soplo vital, se junta con el absoluto o la única Realidad a partir de la cual toda manifestación, Mâyâ, no es nada más que una ilusión.
El objetivo de la purificación es el de eliminar el ego, abolir al ser empírico y el dominio del cuerpo físico y mental. El Mantri crea un nuevo cuerpo hecho de Mantra, fórmulas sagradas de invocación como OM, hamsa, so’ham o gâyatrî, y de Mudrâs, gestos realizados con el cuerpo y dirigidos a controlar los poderes del cuerpo sutil. Así es creado el nuevo cuerpo espiritual, puro, depositario de su âtman.
La Pûjâ, llena de cantos, agua, flores, oraciones, meditaciones y gestos, va a purificar ese cuerpo espiritual hecho de Mantra y lo va a consagrar a la Divinidad.
También se va a consagrar el espacio del ritual, a transformarlo en sagrado, limpiándolo de toda impureza o contaminación ajena al sentimiento interior de lo sagrado.
Se purifica el Linga, símbolo de la presencia de Shiva.
El propio Mantra es purificado ya que como sílaba o fonéma actúa sobre el mundo y está expuesto a la influencia externa, a las impurezas de la existencia.
Todo queda purificado y protegido por la atmósfera sagrada, santificado. Se puede ya empezar la Pûjâ interior, mental, realizando todos los gestos de acogida a lo divino, concentrándose e interiorizando el rito exterior.
Lo primero que se hace en esta segunda etapa de la Pûjâ es crear, en el interior del “cuerpo espiritual”, un espacio, un trono, una silla para lo Divino ya que es necesario hacerlo concreto. Es espíritu, invisible pero por eso mismo es concreto.
El simbolismo siempre es algo muy profundo pero en la Pûjâ además se convierte en ritual y se transforma en algo invisible que es otra forma de concretarlo.
El practicante, bhakti o mantri sitúa en ese trono a Shiva, creándole un cuerpo invisible.
Él ve a Dios, con su visión espiritual, se conncentra, Dyana, y lo hace, espiritualmente, visible. Entonces lleva o traslada esa imagen al Linga, que lo transforma en lugar de presencia espiritual. El Linga se pone así al servicio de la Divinidad.
Con la presencia en el ritual de lo Divino, la Pûjâ externa puede comenzar  y los creyentes comienzan a entrar llenando el ambiente de flores, ofrendas, alimentos, cantos y aromas de incienso, todo esta preparado para transmitir ese estado de entrega.
En la Pûjâ interior la imaginación tiene una importancia extraordinaria, se transforma en algo creador, controlad siempre por la conciencia, es eficaz, crea un estado, no están “volados” sino entregados en cuerpo y alma. Han transformado su ser interior y su cuerpo lo han convertido en un lugar de culto.
Es un rito bellísimo y estoy convencido de que un practicante que realizara esta práctica asiduamente se transformaría, pero no de manera automática, un flash, sino lentamente como todos los procesos de la existencia y se transformaría, sobre todo, por la entrega.

Sin estas dos purificaciones, física y mental, ningún hindú osaría rendir culto a lo Divino.
Existe un texto muy reciente de Helene Brunner, un mujer suiza que ha traducido de manera impecable un texto bellísimo del ritual Agámico o tántrico llamado ” Soma Sambu Pâtadi “. En este texto podemos leer, más o menos, lo siguiente:

* “El Mantri se intala en sukhâsa, postura confortable, puede ser Padmâsana, e imagina, Tinttana, en su cuerpo como un canal que asciende desde mûlâdhâra hasta la coronilla, Sushumnâ, que perfora la cabeza, a la altura de Bindú”.

Imaginar que este canal está tanto en el interior como en el exterior, lleno de shakti e imagina que en este canal, en la base, mûlâdhâra, y en su centro un mantra el OUM, es el mantra más importante junto con el OM, es poderoso como un fuego que quema el cuerpo. Colocamos Chitta, el contenido mental en cuanto a memoria, emociones y razón, en el OUM y nos concentramos en el mantra, llenos de shakti.
Todo esto se realiza en kumbhâka, sahita-kumbhâka es la retención en lleno, imaginándolo.
Al espirar atravesamos el núcleo de Bindú con el Mantra y unimos el Âtman a Shiva, recogiendo su ser esencial, conciencia sin objeto, en lo Divino.
Al inspirar el Mantri imagina y se concentra en su Âtman como algo puro y luminoso.
El Âtman transportado al Mantra por la imaginación, queda unido así a Shiva.
Con esta práctica de Yoga, ya que contiene los elementos esenciales âsana, prânâyâma y dhyâna, todo queda purificado incluyendo los Tattvas que son los 24 principios de la energía que componen nuestro cuerpo o mejor dicho nuestra realidad. Así el ser del Mantri queda finalmente purificado y unido al espíritu o materia original por la imaginación. ”
En resumen podemos decir que hay cinco elementos esenciales en el ritual:

  • Shiva o esencia pura, lo Divino.
  • Âtma, puro espíritu, de la misma calidad que Shiva pero distinto de Êl.
  • Materia original, que evoluciona y de la que provienen los tattva.
  • La Purificación y el deseo de sacralizar la vida.
  • La imaginación creadora, controlada por la voluntad y la conciencia.

La persona, el ego, existe pero la imaginación creadora lo ha abolido y ha creado un ser luminoso y puro.
La purificación personal requiere un deseo, una práctica y un conocimiento casi filosófico de sí mismo. El tattva-jnâna o conocimiento de la realidad es la primera condición de la práctica según el Hatha Yoga Pradipika, al conocer los elementos que nos componen, impulsos, tendencias, actitudes, etc., será más fácil la práctica.
Por la imaginación creamos, controlamos y damos realidad al cuerpo sutil que forma parte de nosotros. Nos hacemos sensibles a esas energías y las vivimos en nuestra realidad.
El Yoga lo vemos totalmente integrado y al servicio del rito y de la sacralización ya que sin esto no hay culto religioso.
Intento transmitirte el espíritu de la Pûjâ, vibrar y vivirlo como lo hice cuando era iniciado.
Dios, Âtma, materia original, tattvas, todos son necesarios y proceden unos de otros.
Mantra y Mudras me ayudan a crear una imagen de lo Divino. Son eficaces.
La “Dicha” o iniciación es un rito bello al servicio de la religión.
El objetivo es poner en relación el alma individual con lo absoluto. Âtman con Brahman.
¿ Tendría elementos nuestra tradición y cultura como para realizar esta metamorfosis ?.

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