Los ejes de la meditación: 1 – Siéntate

Los ejes de la meditación: 1 – Siéntate

De la postura como meditación a la meditación como postura

La respiración es el mejor método de meditación para nosotros ya que está libre de carga emocional y cultural. El propio Buda decía que ese simple método nos proporcionaba desde el estado de calma mental más intenso hasta la sabiduría más profunda.
Durante la formación, nuestro trabajo con la meditación se ha basado fundamentalmente en la enseñanza del yoga, theravada y mahayana. Sus fundamentos son el reconocimiento especial de la naturaleza de la respiración y por otro lado la atención total a la respiración, a las sensaciones y a la postura.
Tanto las enseñanzas de Patanjali (Krishnamacharya) como las del Theravada (Thich Nhat Hanh), las del Budismo Tibetano (Lama Sherab y Kalu Rimpoche) como las del Soto zen (Deshimaru), me han servido de guía y he procurado integrarlas aplicándolas a la visión del yoga que proponemos desde Sadhana.
Llevar esta plena atención a cada momento de nuestra vida o de nuestra realidad y hacer que nuestro trabajo aporte un granito de arena a la conciencia y humanización de lo social, este es el deseo y objetivo más importante que compartimos todo el equipo que formamos Sadhana, y la verdadera intención que nos mueve.
Entre los muchos textos que nos sirven de guía hay tres que destacan claramente por encima de todos, los “Yoga sutras de Patanjali”, el “Sutra Satipphatana” y el “Sutra Anapanasati”.
Estos dos últimos tienen muchas coincidencias con las enseñanzas de Patanjali.

Los Ejes de la meditación: Siéntate

Nuestro primer objetivo es “tomar asiento”, nos colocamos en la postura de loto o medio loto repartiendo bien el peso en el triángulo de base, rodillas e isquiones, si hay dificultades físicas podemos tomar la postura del faraón o en un banquito, procurando que la postura se mantenga en ese estado de stira-sukha, confortable y estable. Este es nuestro primer objetivo “adecuarnos al cojín” confortablemente y manteniendo la estabilidad o inmovilidad.
Este simple gesto es de mucha importancia en sí mismo. Se trata de generar raíces con nuestra práctica a través de un “asentamiento digno”. De todas formas, no nos tenemos que obsesionar para nada con las posturas para que no se acaben convirtiendo en nuestro problema.
Los otros tres puntos de apoyo son el abdomen, el hueco lumbar y la proyección de la columna.

Con un buen trabajo de asentamiento ayudaremos a que la práctica de nuestra atención madure y se haga más profunda. Recordar ese proceso de “estabilizar el cuerpo, estabilizar la respiración y estabilizar la mente”, es decir que al final quien tiene que asentarse y afinarse es la mente.

Se trata se sentarse en la vertical, sin tensiones ni rigideces, cómodos y relajados.
Los cinco puntos de apoyo no nos deben bloquear ni agarrotar.
Nuestro abdomen necesita libertad y nos aporta un centro de gravedad, además debemos de ser capaces al espirar de generar espacios de abandono y relajamiento. Es así como generaremos una actitud de atención total.
Esta forma de observar a la que llamamos “atención total”, se caracteriza por su simplicidad. Simplemente observa sin quitar ni poner nada, sin prejuicios ni adicciones. Simplemente sitúate ante lo que es, sin juicios ni valoraciones. Sobre todo sin pensar los pensamientos en los que reposa nuestra atención. Nuestra mente no debe perderse en confusiones. Lo que es, es. Sin que surja el menor gusto o disgusto, atracción o rechazo a algún tipo de pensamiento o sensación.

Práctica

Practicaremos durante diez minutos todas las formas posibles de meditar:
– De pie (guerrero)
– Caminando (monje)
– En la tierra, tumbado boca arriba o boca abajo (iniciado)
– Postraciones (devocional)
– De pie y ojos abiertos (poeta)
– Del gesto (sadhana)
– Del vacío (parejas)
– De las cuatro direcciones (chamánica)
– Del corazón

Luego practicaremos la meditación de “tomar asiento” durante unos 30 minutos.
Procuraremos no reaccionar a ninguna sensación o “contaminaciones mentales” ante la inmovilidad, sean picores, pequeñas molestias o distracciones visuales o sonoras.
Trataremos de generar un espacio de profunda calma y comodidad.
Es importante aprender a meditar en las cuatro posturas básicas: sentados, de pie, caminando y acostados. Buda insistió mucho en ello.
Tendremos como eje de meditación “los cinco centros” (glúteos, rodillas, abdomen, hueco lumbar y proyección de la columna y al espirar descenderemos desde el anillo de ojos, al de la boca, al del cuello y clavículas, al del diafragma hasta el del perineo) y lo aplicaremos durante todos los seminarios, será como nuestra contemplación:

1ª – Al inspirar, siento los isquiones, espiro relajo desde la cima de la cabeza hasta el primer anillo de tensiones, el ocular.
2ª – Al inspirar, siento desde los isquiones hasta las rodillas, espiro relajo desde la cima de la cabeza hasta el segundo anillo de tensiones, la boca.
3ª – Al inspirar, siento desde los isquiones, rodillas, hasta el abdomen, espiro relajo desde la cima de la cabeza hasta el tercer anillo de tensiones, cuello-clavículas.
4ª – Al inspirar, siento desde los isquiones, rodillas, abdomen, hasta el hueco lumbar, espiro relajo desde la cima de la cabeza hasta el cuarto anillo de tensiones, diafragma.
5º – Al inspirar, siento desde los isquiones, rodillas, abdomen, hueco lumbar hasta el perineo, espiro relajo desde la cima de la cabeza hasta el quinto anillo de tensiones, sub-abdominal.
6º – Se juntan estos dos círculos en cada respiración, al inspirar de los isquiones a cabeza y al espirar desde la cabeza hasta la zona sub-abdominal, donde se junta con los isquiones para volver a inspirar.

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