Los ejes de la meditación: 2 - Céntrate

Los ejes de la meditación: 2 – Céntrate

Eso que llamamos la “atención plena” se basa en cuatro principios que nos enfocan a estar totalmente concientes de la inspiración y conscientes de la espiración tanto sobre el cuerpo, sobre las sensaciones, sobre la mente como sobre la ecuanimidad o las cualidades mentales. La parte y el todo se van a fundir en esos gestos de integración.
Estos cuatro principios los desarrollamos a través de los siete factores del despertar.

Los siete factores que tenemos que ir desarrollando en nuestra práctica son :
–    Atención al cuerpo con intensidad, atención y presencia, dejando de lado los egoísmos personales y las angustias que nos generamos, manteniendo una atención constante y sin distracciones, entonces generamos la “plena atención”.
–    Manteniendo esta atención, examinamos y analizamos para llegar a la comprensión con discernimiento. Cuando permanecemos de este modo se genera la indagación y la “comprensión”.
–    La comprensión genera la tenacidad. Observando la tenacidad en aquella persona que analiza vemos que llega la comprensión de esta cualidad con discernimiento generando la “persistencia” en su total desarrollo interior.
–    La persistencia nos lleva al éxtasis. Observando el éxtasis en aquella persona que ha desarrollado la persistencia vemos que llega a esta cualidad generando el “éxtasis” en su total desarrollo interior.
–    El éxtasis nos lleva a la calma. Observando la calma en aquella persona que ha desarrollado el éxtasis vemos que es capaz de generar la “serenidad” en su total desarrollo interior.
–    La calma hace que nuestra mente se concentre relajadamente. Observando la concentración en aquella persona que ha desarrollado la calma vemos que es capaz de generar la “concentración” en su total desarrollo interior.
–    La concentración relajada genera ecuanimidad. Observando la ecuanimidad en aquella persona que ha desarrollado la concentración vemos que es capaz de generar la “ecuanimidad” en su total desarrollo interior.

Práctica

El centro de nuestro trabajo de meditación de este ciclo será siéntate y céntrate.

Para ello necesitamos sabernos situar en una sóla acción y centrarnos en ella, sin dudas, intensamente. ¿Qué es lo más importante que estoy haciendo en este momento?, si medito, medito, si estudio, estudio, si paseo, paseo, si respiro, respiro. Desterramos los conceptos de “si pudiera”, “mejor sería”, “ahora podría estar haciendo”. La meditación supone “una sóla cosa a la vez”, con voluntad, intensidad y flexibilidad, es decir si mañana invitas a gente a comer no olvides comprar hoy la comida.
Esto supone que cuerpo, respiración y mente están fundidos en la acción que realizamos. Como decía San Juan de la Cruz “lo importante no son los amantes, es el amor”, ser capaces de disolverse en la acción, el amor sin amante, la acción sin ego, el acto sin actor.
No pensar nuestros pensamientos supone esa entrega de presencia en la acción. Los pensamientos se disolverán con nuestra atención no forzada.
Decía Osho “begining now” es decir, “vuelve a empezar”, desarrollar esa paciencia y esa alerta que nos supone el reconocer nuestras ausencias y lentamente volver a centrar la atención sin tensión.
La práctica nos ayudará a ser conscientes de tres cosas esenciales :
–    Darnos cuenta de nuestras distracciones
–    Retomar suavemente la práctica de la atención
–    No castigarse por las ausencias, reconocerlas, recentrarnos y dejarlas pasar. Sin culpa.

Por último necesitamos conocer la naturaleza de nuestros pensamientos repetitivos o dominantes. ¿Qué me quieren decir?, ¿por qué están una y otra vez ahí?. Nuestro esfuerzo debe ser calmo pero determinado. Es decir si me distraigo tengo que hacer de ello el objeto de mi atención hasta volver suavemente al centro de mi práctica. Es esta actitud la que será muy útil para nuestra vida cotidiana, es decir, este modo relajado de reconocer que hemos perdido el norte y, sin agobios ni apegos al objeto de la distracción, sabiendo separarnos lenta y suavemente de él, volver a la atención plena.
Este es el objeto de estos grandes textos, llevarnos calmadamente respiración tras respiración a la práctica cotidiana de “atención a nuestra realidad”. Es el mejor regalo que nos pueden ofrecer. La práctica nunca podrá estar separada de nuestras vidas.
Dedicaremos a la “meditación de la constancia” aproximadamente unos 15 minutos.
A continuación dedicaremos 30 minutos al eje de nuestra meditación que es la “mente”.
Los cuatro ejes de la meditación los aplicaremos durante dos seminarios cada uno, serán un modo de amar el silencio, de respirarlo, de integrarlo.

Nuestra práctica de atención durante los tres primeros ciclos la vamos a dedicar a estabilizar el cuerpo, la mente y la respiración.
Somos capaces de situarnos en una postura correcta, durante un cierto tiempo y con una cierta cualidad de atención y decisión.

Si miramos a la vida los grandes espacios que nos conmueven, mar, cielo, bosques, templos, etc., son espacios generadores de un profundo silencio. Pero más profundo que cualquiera de estos silencios es el que encontramos algunas veces en nuestro interior, traspasar ese límite para encontrarnos con nuestro silencio generador es nuestro gran reto.
Profundizar en nuestra mente, como conocimiento, no se puede decir que nos haya hecho más compasivos ni más felices, profundizar en la quietud de nuestro silencio nos lleva a ese estado de profunda unidad.

1ª – Al inspirar soy sensible a la mente y sensible a la mente espiro.
2ª – Al inspirar alegro mi mente y alegre mi mente espiro.
3ª – Al inspirar asiento mi mente y con mi mente asentada espiro.
4ª – Al inspirar voy liberando mi mente y con mi mente liberada espiro.

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