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PRESENTACION DEL YOGA
Trabajos sobre:
Yoga
27/10/2007


Toda enseñanza requiere un soporte de tradición, una visión crítica con los nuevos elementos que nos aporta la ciencia, y un principio transpersonal para saber poner luz a lo cotidiano.
¿Cómo hacer del cuerpo un aprendizaje profundo tanto en la consciencia física, en lo emocional, en lo sensible como en la evolución personal?.
Es la forma de dialogar con nosotros y con las tradiciones quienes nos darán una nueva visión, siempre que los principios de libertad, espontaneidad, intuición y creatividad sean respetados.
Cómo liberarnos de nuestros problemas utilizando lo que somos, analizando de dónde y de qué estado partimos. Es este apasionamiento por el compartir y el observar, lo que nos ayuda a descubrir las reglas del juego. Dicen los textos:
"Cuando el espíritu está en paz el  ESTADO  de yoga se produce".
Esta es la gran definición que orienta nuestra búsqueda en el yoga.
Son los hábitos, los automatismos, los bloqueos, las emociones contenidas o los afectos no expresados, los que dejan mudo nuestro espíritu y lo sacan de ese ritmo lento y natural, entonces nuestra memoria y nuestro mental reaccionan a las situaciones exteriores y despiertan recuerdos de estados anteriores.
Amar es liberarnos del temor y aceptar la aventura.
Para percibir una visión diferente y presente es necesario abandonar los viejos hábitos, agrandar nuestra percepción y disolver los temores y recelos de nuestro espíritu.
Nosotros sólo podemos crear las condiciones para que estos cambios se produzcan espontáneamente. Primero actuamos, analizamos y observamos, luego recibimos.
Este hilo conductor del yoga, que nos llevará a alguna parte, se encuentra en Asana-Pranayama-Dhyana. Una escuela supone reconocer las bases de la tradición , la nueva visión de la ciencia además de las técnicas de análisis e interiorización personal, crear un aspecto crítico y ante la práctica sacar una nueva calidad de conocimiento.
Ante todo mi veneración a los Grandes Maestros del pasado y a los Grandes Hombres de todos los tiempos, en especial a ese genio de genios que es Patanjali.
 A todos los que compartimos nuestra amistad y confianza.


¿QUIÉNES SOMOS?


Sadhana nace en el año 1975 en San Sebastián de la mano de Emilio y Carlos, fue el primer centro en el que la integración del yoga, el tai chi y la meditación junto a otras técnicas psico-terapéuticas y de desarrollo personal y creativo conformaban las bases de otra forma de comprender una tradición, hacerla viva e integrarla en un proceso educativo.
En el año 1980 se crea la primera escuela de profesores dirigida por Carlos. La amistad entre Carlos y Gerard Bliz, fundador de la Unión Europea de Yoga, nace allá por el año 1976 y convivirán juntos todo este tiempo hasta la muerte de Gerard a quien Carlos acompañó en toda esta su última etapa. Entre ambos creció una profundísima amistad y una íntima colaboración. Desde el año 1976 elaboraron la idea de transmitir, de un modo interdisciplinar, los fundamentos del Yoga recibidos por Krishnamacharia, integrarlos de un modo pedagógico y adaptarlos a nuestra sociedad y cultura respetando la esencia de la tradición que, hasta el momento, es un trabajo que Sadhana, como equipo de trabajo, sigue desarrollando y actualizándolo cada año.
El trabajo desarrollado por Carlos sobre el Yoga y el estudio de los textos sagrados, la psico-anatomía postural y su experiencia en el ámbito de la meditación, Zen, Tibetana y Vipassana, así como su experiencia psico-dinámica y terapéutica, le sirven para dar forma a una visión de la enseñanza del Yoga y le lleva a elaborar el actual programa de formación basado en los cuatro ciclos que más adelante presentaremos.
Es el Director pedagógico de toda la Formación.

En esta nueva etapa si algo caracteriza a este nuevo equipo de Sadhana es su profunda curiosidad, apasionamiento por la enseñanza y compromiso personal con la realidad socio-espiritual de nuestro tiempo, además de ese insaciable afán de búsqueda personal.
En el año 1990 se incorpora Arjuna, profesor de yoga y antropólogo, como formador y colaborador de Carlos en todo este proceso aportando esa cualidad de síntesis pedagógica y de visión abierta y extendida del Yoga. Responsable de la Escuela de Formación de Barcelona.
En el año 1996 se incorpora Víctor, profesor de yoga y osteópata, cuya cualidad más importante es la distancia corta en la relación terapéutica personal y su abrir nuevos horizontes a la visión espiritual. Responsable de la Escuela de Formación de Valencia.
Hacia el año 2000 un nuevo formador se incorpora es Juan Carlos, dinamizador e incansable creador de nuevas formas de transmitir e integrar distintas visiónes que giran en torno al Yoga. Responsable de la Escuela de Formación de Sevilla.

El equipo de trabajo en cada escuela está formado por el director pedagógico, uno o más formadores y uno o más tutores.
Los tutores son los asistentes de los formadores y conforman el equipo de supervisión de cada persona de la formación.
Son ellas las que nos ayudan a tomar tierra y ser más concretos en todo el trabajo personal. Su trabajo es enorme y nada fácil y la formación les está enormemente agradecida.
Trabajan codo a codo con el equipo y son los motores de nuestra transformación.
En San Sebastián está Grazia.
En Barcelona está Alex
En Valencia están Lola y Carmela
En Sevilla están Ricardo y Fran.
En Madrid está Natalia
En Italia está Gualtiero
En Suiza está Françoise

YOGA ES NUESTRO DESEO


Nuestro cuerpo
debiera ser un
escenario de libertad,
que nos mostrara toda la belleza
de sus límites y los paisajes de su alma.
Sentir y expresar lo sincero de nuestra vida,
con calma y energía, forman parte de esta pedagogía
de la ilusión, la única delicada y profunda a la que
el cuerpo, aprendido con tiempo y sensibilidad,
tiene acceso directo e íntimo.
Quizás el producto más refinado de nuestra cultura
sea este amor por uno mismo y por la naturaleza.
El Yoga favorece el crecimiento global y consciente
a través del cuerpo, la percepción de la respiración
y siempre bajo el hilo conductor del relajamiento,
para intentar armonizar nuestro estado físico,
respiratorio y mental, creando un espacio
interior de escucha y comprensión,
que es la meditación.


¿QUÉ QUEREMOS TRANSMITIR?


Toda enseñanza requiere un soporte de tradición, una visión crítica con los nuevos elementos que nos aporta la ciencia, y un principio transpersonal para saber poner luz a lo cotidiano.
¿Cómo hacer del cuerpo un aprendizaje profundo tanto en la consciencia física, en lo emocional, en lo sensible como en la evolución personal?.
Es la forma de dialogar con nosotros y con las tradiciones quienes nos darán una nueva visión, siempre que los principios de libertad, espontaneidad, intuición y creatividad sean respetados.
Cómo liberarnos de nuestros problemas utilizando lo que somos, analizando de dónde y de qué estado partimos. Es este apasionamiento por el compartir y el observar, lo que nos ayuda a descubrir las reglas del juego.
Dicen los textos:
"Cuando el espíritu está en paz el  ESTADO  de yoga se produce".

Esta es la gran definición que orienta nuestra búsqueda en el yoga.
Son los hábitos, los automatismos, los bloqueos, las emociones contenidas o los afectos no expresados, los que dejan mudo nuestro espíritu y lo sacan de ese ritmo lento y natural, entonces nuestra memoria y nuestro mental reaccionan a las situaciones exteriores y despiertan recuerdos de estados anteriores.
Amar es liberarnos del temor y aceptar la aventura.
Para percibir una visión diferente y presente es necesario abandonar los viejos hábitos, agrandar nuestra percepción y disolver los temores y recelos de nuestro espíritu.
Nosotros sólo podemos crear las condiciones para que estos cambios se produzcan espontáneamente. Primero actuamos, analizamos y observamos, luego recibimos.
Este hilo conductor del yoga, que nos llevará a alguna parte, se encuentra en Asana-Pranayama-Dhyana.
El trabajo es crear y armonizar el cuerpo físico con una sensibilidad o energía que sea receptiva a la energía del Fundamento.
Cuando nuestra conciencia cambia también cambia nuestra calidad energética.
Crecer en conciencia, evolucionar en nuestro corazón y aprender de la realidad,
estas son las claves para evolucionar en nuestra vida, armonizando nuestras energías y elevar nuestras vibraciones para purificar y elevar nuestros pensamientos.
El resultado de ésta transformación y el incremento de la calidad energética de nuestro ser, harán que la voluntad del Fundamento se pueda manifestar a través de nosotros en la tierra.

Una escuela supone reconocer las bases de la tradición, la nueva visión de la ciencia además de las técnicas de análisis e interiorización personal, crear un espacio crítico y ante la práctica sacar una nueva calidad de conocimiento.


¿QUÉ SIGNIFICA PARA NOSOTROS SER UN PROFESOR DE YOGA?


                        EL ARTE DE ENSEÑAR A ACOMPAÑAR


Mi amigo, mi esbrozador de caminos por descubrir, quiero que sepas que
sólo te puedo acompañar desde mi propio camino,
sin forzar tu paso ni desviar tu destino.
Te acompaño con el apoyo distante y cercano de mi presencia calma y observadora.
Apoyando tu búsqueda, abriendo ventanas a tu infinita conciencia,
a tu ciencia de ser irrepetible.
Sólo te puedo acompañar con la transparencia de mi búsqueda inacabada,
sin pisar tus pasos,
sin anular tu esfuerzo ni acortar tu propio caminar.
Eres el único creador de este trenzado que surge,
inmenso, misterioso y multiforme, del manantial inagotable de tu alma.
Sólo te puedo acompañar respetando tu historia y lo que ahora eres.
Por eso, nunca seré ni tu salvador, ni tu guía, ni tu estrella,
seré un hermano que camina a tu lado,
sin enturbiar tu búsqueda con mi paso lento.
Te acompaño en la libertad y en el respeto,
queriendo que tú seas tu propio modelo,
tú, el alfarero que moldea y da forma al barro de tu espíritu.
No cantaré tu canto, ni borraré tu huella,
simplemente cuando estés cansado, triste o desorientado
te ofreceré mi mano, señalaré tu estrella,
y sabrás que camino a tu lado, que eres tú quien da sentido a mi vida.
Te acompaño sabiendo que gracias a lo que tú eres, yo soy
y que por eso yo soy tú.

¿QUÉ QUEREMOS DECIR CON NUESTRA VISIÓN DEL YOGA?



LA “GRAN INTENCIÓN” DE NUESTRO PROYECTO ES LA DE DESARROLLAR UN YOGA SOCIAL, ADECUADO A TODAS LAS PERSONAS CUALQUIERA QUE SEA SU CREDO O CONDICIÓN Y EN DONDE LO ESENCIAL ES DESARROLLAR LA CUALIDAD DE NUESTRO CORAZÓN Y LA COMPRENSIÓN DE QUE EL SILENCIO ES UN CAMINO DE INTERACCIÓN CON LA VIDA. LA ESENCIA DEL TRABAJO PRÁCTICO ES RECUPERAR EL PROPIO ESPACIO, INTERNO Y EXTERNO, Y EL TIEMPO QUE NOS LLEVE A NUESTRO RITMO NATURAL.


1º.-    RESPETO

    El Yoga es un instrumento de transmisión y como tal debemos realizarlo en su totalidad e integridad, es decir sin manipular, modificar o corregir sus principios.
    Profundizar sin cesar en su conocimiento, comprensión y transformación personal. Estudio constante y práctica personal. Toda enseñanza conlleva información pero el aprender requiere práctica.

2º.-    PROTECCIÓN

    Una tradición está viva porque se la practica, actualiza e interpreta desde nuestra realidad. Esto no quiere decir que la mezclamos y la desvirtuamos. Todo enseñante deberá hacer un uso justo del Yoga que no sea perjudicial ni para él, por ambición, egoísmo o deseo de notoriedad, ni  para el Yoga, por crear una falsa imagen de manipulación, intencionalidad poco clara o falta de concreción en su ámbito de actuación. Necesitamos alimentarnos de lo esencial de la tradición y tener la mente abierta a cualquier otra propuesta que complemente y desarrolle nuestro conocimiento espiritual y personal.

3º.-    CUIDARSE UNO MISMO

    Todo enseñante, como persona, deberá tener respeto hacia sí mismo para servir de canal de transmisión del Yoga. Seguir los Yama y Niyama. No interrumpir su práctica cotidiana de Yoga.
    Necesitamos realizar un trabajo de práctica y de análisis personal para que nuestra vida de transformación pueda servir a los otros. No sólo es una profesión sino que también es un servicio.

4º.-    RECONOCER  A LOS DEMÁS

    Respetar a toda persona y a todo alumno en lo que es, por su raza, sexo, creencias y valores. Respetar su libertad de elección y de diferenciación. Tratar a todos por igual sin ninguna distinción. Mostrar interés y comprensión hacia las situaciones personales que libremente quieran manifestarnos. Evitar juicios, valoraciones y críticas, más bien acompañar, ayudar para reconducir valores de lo humano y espiritual y saber encauzar hacia otro tipo de profesionales problemas que se salgan del ámbito del yoga.

5º.-    RELACIÓN PROFESOR-ALUMNO

    El profesor no deberá abusar de su autoridad ni de su condición de enseñante en ningún caso. Deberá ser prudente en la palabra, los comentarios, los gestos y las actitudes hacia el alumno con sus creencias, ideologías o comprensiones.
El enseñante deberá asistir al alumno por sus conocimientos y en su aprendizaje práctico, ayudarle a buscar un camino más justo, más humano, más solidario y más expansivo. Ayudarle a pensar más que transmitirle normas y obligaciones. No crearle expectativas, ni falsas realidades. Trabajar más con su comprensión que con su emoción. Desarrollar un pensamiento justo, comprender las virtudes de lo cotidiano y las relaciones armoniosas dentro y fuera del grupo.
    Las relaciones personales con el alumno deberán ser respetadas en sus contenidos y en sus manifestaciones. Sería algo así como el secreto profesional.

¿QUÉ NECESITA CONOCER UN ALUMNO?


Toda enseñanza es un equilibrio en el que aprendemos a dialogar con los límites que necesitamos poner para vivir y coexistir y los límites que tenemos que traspasar para «ser»  y para ser más «yo mismo».
Lo que nosotros pensamos que debe conocer un alumno abarca diversos aspectos:

En lo personal:
Despertar su curiosidad hacia su realidad física, energética, mental y espiritual.
Diálogo hacia ciertas actitudes claves de la vida como son: la tolerancia, la escucha, el reconocimiento y la aceptación, la autovaloración y la calma.
Principios que observándolos nos ayudan a tener otra visión de nuestra vida como son: La simplicidad, la compasión, la generosidad, la armonía, ver las cosas como son.

En lo académico:
Una forma de interesarse por el estudio y análisis que parta desde ”mi mismo”.
Tener unos mapas claros de como desarrollar la conciencia corporal a través de sus principios posturales, respiratorios y de autorregulación.
Saber adaptar la postura a la realidad individual de cada persona, cada persona es un yoga.
Progresión y profundización en la meditación partiendo de una conciencia física y evolucionando, desde el corazón, hacia nuestra naturaleza mental.

En lo profesional:
Saber crear un diálogo fluido entre lo individual y lo grupal.
Saber escuchar y reconducir las necesidades o complementos personales que necesite un alumno o un grupo.
Acompañar en todo proceso de duda, alegría o sufrimiento, sentirse apoyado.
Tener herramientas de comprensión de las necesidades a nivel físico, energético o meditativo.
Las clases son un laboratorio donde lo esencial es la entrega y el ambiente de alma que se crea.
Transmitir lo que somos y lo experimentado, evitar el exceso y buscar la simplicidad.


Todo esto nos puede llevar al sueño de creer que toda enseñanza es un arte, y compartir el arte es uno de los gestos que más nos ayudan a comprender, a dialogar y a expresar lo que somos con las personas.
Compartir este arte es compartir la solidaridad con el alma humana.

EL YOGA


El yoga es un proceso que nos ayuda a entender que nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestro mental forman una realidad única e íntimamente unida al espíritu conformando lo que llamamos nuestra vida, la cual alimenta nuestro corazón.
La práctica nos lleva a crear un “estado interior” y dirigir la energía que genera ese estado a nuestras células.
La presencia en mi realidad, reconocerme en cada momento y confiar en la entrega, marcarán la intensidad del trabajo en cada uno de nosotros.
Más que la adquisición de un saber es sobre todo la evolución de nuestro nivel de conciencia y de su transformación, lo que nos va a ayudar a ser un buen profesor o transmisor. Para avanzar en nuestra propia evolución es necesario que nuestro interés sea intenso. Por esta vía el deseo de transmitir vendrá sólo.
Nada está fuera de nosotros, tenemos todo en nosotros. También está en nosotros la capacidad de enseñar. Lo que descubramos en nosotros mismos nos guiará.
Los medios son conocidos y concretos, no hay apenas lugar para la imaginación. Necesitamos experimentarlos y verificarlos en nuestra piel. Luego vendrá el gran tema de la pedagogía. En la transmisión del yoga la manera de enseñar es casi tan importante como lo que se enseña. Cada persona somos diferentes y seguimos una vía que nos es apropiada. Tenemos que generar para cada persona las condiciones y la situación que mejor le correspondan, donde puedan descubrir ciertas cosas partiendo de ellos mismos, desarrollando así su interés. En la formación hay dos fases:
    a) El trabajo intenso sobre uno mismo, donde se constatan los efectos de la práctica
    b) Aprender cómo transmitir esta materia, en qué orden y de qué manera.

¿Qué es el yoga?

El yoga es un tránsito que nos conduce de un estado de confusión y dispersión hacia un estado de conciencia, centrándonos en nosotros mismos.
A mí personalmente la definición que más me gusta es “Karmasu kausalam” que quiere decir: “vivir en presencia del espíritu”, es decir, sin separación de nada. Todo y todas las situaciones de la vida están bañadas de ese sentimiento de unidad, de apoyo mútuo y de interrelación. Es un sentimiento de interser, de ser en relación con todo y en cada instante.
Lo que impide esta manifestación de la conciencia es la dispersión, los automatismos y los esquemas de nuestro circuito mental, que nos hacen entrar inevitablemente en la vía de la insatisfacción o el dolor.
El objetivo es interrumpir estos encadenamientos o hábitos y frenar las reacciones incontroladas de nuestra mente.

¿ Cuál es el papel del yoga y para qué nos sirve?
El yoga es un estado y no una forma. Es un estado de Unidad. Nuestros medios habituales como la reflexión y el razonamiento no bastan para hacer la experiencia de ese estado interior.
El yoga es un medio para regular nuestras funciones psíquicas y nuestras actitudes psicológicas. Por él clarificamos nuestros pensamientos y mejoramos nuestro equilibrio, inteligencia, salud y nuestras palabras y acciones se van haciendo más justas. En fin, descubrimos una faceta de la vida en la que nos hacemos más conscientes de las cosas y más disponibles para nuestro prójimo.
No olvidemos que el fin esencial del yoga es la vida, nuestra vida y siempre partiendo de nuestras necesidades. El yoga es simplemente un buen medio para asumirla y comprenderla.

El filósofo argentino Juan José Sebreli, defensor del pensamiento racional y crítico y siempre en contra del irracionalismo dice que para luchar contra los dogmatismos y fundamentalismos de cualquier signo es necesario defender unos valores por encima de cualquier otro principio y estos valores esenciales son la libertad y la igualdad. Se trata de recuperar el humanismo, recuperar al sujeto y la universalidad por encima de las estructuras y los colectivismos. Este concepto es importante también para el yoga.

El Hatha Yoga es una ciencia precisa que nos ayuda a reconocernos en nuestra humanidad a través de la acción, generando un estado de calma y al mismo tiempo de alerta que nos permite conocer la naturaleza de nuestra mente. Los medios de los que se sirve son precisos y el primero es âsana entendiéndola como el desarrollo de la conciencia a nivel corporal, comprendiendo sus tensiones y sus estados. Los efectos de âsana se acentúan con el prânayama, la conciencia del alargamientos respiratorio, ambos nos conducirán progresivamente a desarrollar el estado de meditación o dhyâna. Se trata de una toma de conciencia amplia que abarca una gran parte de nuestra realidad.
El yoga, como arte, requiere una visión global de la vida y si damos por válido el principio de que “soy yo el que crea mi universo” esto se podría traducir como “mi pensamiento es el creador de mi propio universo”.
Trabajar nuestro modo de pensar, por lo dicho anteriormente, se hace primordial ya que está en el origen de nuestra actividad. Es este pensamiento que supera mis límites mentales el que va a encontrarse con el silencio creador de toda mi existencia. Esto es lo que significa “ir de la periferia hacia el centro”, el reconocer mi realidad, mi exterior y actuar desde mi comprensión, mi silencio o mi interior. El silencio y calmar la mente reactiva son los dos elementos esenciales en los que nos apoyaremos durante la práctica.
Dice el Tao: “Es el vacío el que crea el lleno”. ¿Cómo detener la mente condicionada e impregnarnos de la observación silenciosa, imparcial y llena de amor que nos permita unirnos al flujo de la vida?.
Necesitamos re-crear nuestro espacio intuitivo e instintivo que se manifiesta en ese vacío de silencio unificador.
La pedagogía del yoga


Las pautas pedagógicas sirven para aprender a centrar la mente y crear las mejores condiciones fisiológicas de escucha.
Ésta es la base del yoga que nos ayudará a crear esa cura global de lo humano, conduciéndonos de un estado de dispersión a un estado de centramiento sobre nosotros. Intentamos crear unas bases de conciencia corporal que vayan preparándonos a canalizar esa energía espiritual hacia nuestro centro. Hoy la física, la medicina y la mística establecen un vínculo indisociable entre materia-energía-conciencia, y la condición fundamental de integración es ese «estado de vacío, calma o serenidad».
Comprender y acercarnos a nuestros bloqueos y límites requiere no hacerlo exclusivamente de una forma intelectual sino de un modo integral y meditativo especialmente. Aunque nuestro trabajo se realice en grupo existen elementos que debemos desarrollar  para conseguir una regulación personal.

Lo esencial es la libertad, la adaptabilidad a cada persona, creando elementos que se ajusten a cada circunstancia personal.
La universalidad y atemporalidad del yoga  indican ese respeto la personalidad de cada individuo.
El yoga, no es únicamente una conciencia, es la experiencia de un estado, de un estado de UNIDAD.
Los medios que vamos a emplear para realizar este estado serán diferentes a cada uno, y tiene que terminar por darnos una capacidad de SER.
El yoga es un “estado” que para experimentarlo, deberemos abandonar nuestros hábitos físicos, mentales, de reflexión y de especulación. Es un estado que no se puede enseñar, sólo vivirlo, experimentarlo y transmitirlo  como una cadena “Paramparä”,  de forma ininterrumpida “Anucana”.

La no dualidad, “Advaita Vedanta”, en la que los opuestos no se excluyen sino que se funden y se complementan representa el soporte de nuestra realidad. Las cosas son, y no son solamente concretas. Es una visión en la que la vida y la búsqueda espiritual, son una sóla cosa. En la concepción del Yoga existe una “dualidad integrada”, Purusha  (espíritu) y Prakriti (naturaleza) son dos realidades que coexisten y conforman nuestra gran realidad.
Sólo se puede realizar uno mismo a través de la vida, de la realidad de las cosas, no alejados de ellas. En esto vamos de la mano con el “Budismo Maháyana”.
Aceptándonos y autovalorándonos en cada pequeña acción encontraremos el placer de vivir.
La vía del Hatha Yoga es la vía del cuerpo, ya que todo pasa a través de él.
Es necesario atravesar la conciencia del cuerpo para acceder a la experiencia del SER.
Todo se aprende a través del cuerpo, nuestra realidad es nuestro maestro.
Un cuerpo sano, equilibrado y unificado requiere tener una experiencia con estos aspectos que suponen la base de la salud.
...Y no podemos hablar de salud, equilibrio y unidad sin hablar de la “energía sutil” a la que dedicaremos un apartado, relacionándola con el yoga.
Esta energía o pulsación de vida tiene dos opuestos, una energía de expansión o de sentimiento en la que sólo puedo dar lo que soy, y otra de percepción o escucha, abriéndome a la sensibilidad. Ambas deben experimentarse durante la práctica del Yoga, para mantener un buen equilibrio psíquico y una conciencia acrecentada del cuerpo, del espacio interior y del "sí mismo".

Esta vía del cuerpo, que es el Hatha Yoga comprende:
    - “ÂSANA”: o conciencia del cuerpo, su regulación y su equilibrio.
    - “PRÂNAYAMA”: integración del mental al ritmo del cuerpo a través de la respiración.
    - “DHYÂNA”: experiencia del estado de meditación.

Por eso el yoga es una condición indispensable para todo, ya que ayuda a afinar eso que es lo más característico del hombre, la conciencia. Para encontrar este estado de unidad es necesario renunciar a la “fuerza y al esfuerzo” por un estado de infinitud y de equilibrio. Hay que adaptar las posturas a nuestra morfología y no al contrario, no es una forma a copiar.

En âsana debemos seguir a la respiración que es la manifestación del estado global de nuestro cuerpo. El ritmo de nuestro cuerpo  no es tan rápido como el de la mente. La respiración hace de puente para ajustarlos y reflejar el equilibrio de nuestra realidad.
Las âsanas deben ser propuestas progresivamente por sus efectos físicos, fisiológicos, neurofisiológicos y energéticos. El arte es cómo preparar primero una postura y compensarla después.
Âsana y prânayama no son dos cosas diferentes, âsana prepara el prânayama. Nos lleva a un estado más sutil de conciencia.
Los dos preparan el estado de unidad, de meditación, en el que se experimenta la infinitud del presente.
Cuando hablamos de prânayama ponemos el acento sobre las “bandhas” que son unos cierres que nos ayudan a regular el control energético. Las “bandhas” surgen espontáneamente, cuando el mental está integrado y cuando el “prâna” circula, entonces nuestro cuerpo produce “contracciones musculares” que conducen la energía vital por los canales de los “nadi“ o meridianos.

Nuestra respiración ritma nuestra energía vital que es bi-polar. La inspiración es; expansión, compresión del aire, contracción muscular. La espiración es; reducción, descompresión del aire, relajamiento muscular.
Los jóvenes utilizan, dentro de una respiración, la expansión, los adultos, la regulación y los mayores, la reducción. De estas energías depende en gran parte la evolución de lo humano.

LA PRÁCTICA


La excelencia del cuerpo consiste en la forma correcta, la belleza y la perfecta armonía de sus partes (Patanjali).
Pienso que el arte es la forma de hacer, el yoga es la manera de hacerse.
El yoga es una técnica destinada a ayudarnos en la vía de la acción y la comprensión.
Aurobindo lo define como “Un esfuerzo emprendido por la naturaleza humana para esperar su perfección y realizar sus potencialidades”.
Para el yogui, el hombre esta constituído por elementos indisolubles, cada parte tiene incidencia sobre todo, como por ejemplo, el mal asentamiento sobre la planta de los pies, puede por reacciones en cadena incidir sobre la estática y de allí sobre el funcionamiento de los órganos en general y sobre la respiración en particular, otro ejemplo sería el de una caja torácica afectada por una escoliosis, generará una ventilación insuficiente y en algunos casos una atrofia de pulmón.
Y... ¿qué pasará a nivel del cuerpo sutil?, si admitimos su existencia podremos estudiar las cinco envolturas, según el yoga, que nos componen: “Prânamaya Kosa”, será la envoltura o forro de nuestro cuerpo físico y verdadero cuerpo de energía, entonces aceptaremos fácilmente la idea de que nuestro “pie sutil”, como en el primer ejemplo, debe funcionar armoniosamente, para favorecer la libre circulación de las energías por todo nuestro ser. "El sabio respira por los talones“, dicen los proverbios chinos .
El yoga utiliza las corrientes de energía que circulan por los nadis (canales, como en los meridianos)) y este trabajo se elabora por el cuerpo físico “Annamaya Kosa” y él mismo nos relaciona directamente con el cuerpo mental “Mannomaya Kosa”.
El objetivo es que apoyándonos en estos tres Kosas o envolturas, podamos liberar las potencialidades del cuerpo y del pensamiento superior. “Vijnanamaya Kosa” es la envoltura que hace de intelecto y de luz, el verdadero hacedor del YO, para revelarnos “Anandamaya Kosha”, el cuerpo de beatitud, y esto es difícil de realizar si no hemos superado los obstáculos para  esta solución. Es difícil tener un pensamiento sereno mientras uno está atenazado por una dolencia. Sería la frase de «mens sana in corporae sano»

 ¿Cómo detener las fluctuaciones del mental?
La primera preocupación del yogui será dejar caer las tensiones fijadas sobre el sistema motor, practicando âsanas ritmadas por la respiración. Este trabajo implica al cerebro, donde se perciben las tensiones y se elaboran los cambios bioquímicos y eléctricos a nivel de neuro-muscular, para compensarlas.
Cuando un âsanas se nos hace difícil de practicar por cualquier razón que no nos permita mantener “la postura estable y confortable”, (Sutra II - 46), entences es difícil mantener la mente en calma. Las proyecciones cerebrales del pie, por ejemplo, se extienden sobre una larga superficie del córtex, el cerebro envía o manda los movimientos, pero a su vez él es estimulado por ellos, creando esa relación físico-somática que hace que nuestra mente esté ocupada y agitada.

En 1953, el Dr. Carel, gran sabio occidental que conocía bien la tradición oriental decía :
“El fuego de la inteligencia es facilitado por las contracciones rítmicas de los músculos“. 
También decía: “La integridad del organismo es indispensable en las manifestaciones de la conciencia“.

El yoga, más allá de curar al enfermo se dirige al Ser, a su integración en sí mismo y en la naturaleza. Admitiendo que la naturaleza es su estado natural, el yoga procura activar y desarrollar los mecanismos de autodefensa del propio organismo huyendo y evitando las ayudas externas de drogas, medicamentos.
El yoga hace milenios que conoce las fuentes de la salud y es su intención realizar la unión del YO con el espíritu, y no el divorcio entre ambos ya que esta separación está en el origen de gran parte de las alteraciones psicosomáticas.
Para el yoga, la salud depende fundamentalmente de que las emociones no sean negativas, y de un estado de abertura del mente hacia el espíritu. Todos estos aspectos como poder, afectividad, aceptación, ansia, miedos, etc, deberan ser de alguna forma vividos, integrados y aceptados, para evitar las luchas de nuestro inconsciente.
Es necesario crear la unión entre lo espiritual y la naturaleza para alcanzar ese mínimo nivel de espontaneidad e intuición que son la base de un ecosistema interior de salud.
Es necesario que volvamos a analizar la sensación por encima del pensamiento, sin rechazarlo, para llegar a ese espacio abierto de mente. Imaginación, creatividad, belleza y silencio, nos resultan a veces unos desconocidos, para esto tenemos que aprovechar los recursos que nos da la relajación, la concentración y una respiración espontánea y armoniosa.
La comprensión de nuestro esquema corporal y de nuestro lenguaje emocional nos ayudarán a la integración y liberación de nuestra visión personal.

El concepto de yoga como movimiento y respiración viene de la raíz sanscrita «yug» que significa poner junto, unir, poner bajo el yugo, armonizar. La disciplina del yoga es una acción que se orienta hacia la experiencia de un estado de equilibrio y de presencia.

En el apartado del “movimiento” se experimentan algunas posiciones básicas de abertura, de cierre y de abertura-cierre, inicialmente se realizan de forma dinámica y luego de forma estática.
El fin es la realización del término sanscrito “stira - suka” que se traduce como “estable, cómoda y sin tensión”, según los yoga sutras de Patanjali. Se trata de desarrollar la capacidad de “estar” en una postura sin tensión, sea física o de atención, de un cierto esfuerzo o cotidiana.
 
En el apartado del «pranayama» del sanscrito prana = respiración y ayama = dirección de la respiración, se trata de desarrollar la conciencia de la respiración, la propia capacidad respiratoria y la fuerza de la respiración.

La unión del movimiento con la respiración genera un estado interior de silencio

Entrar en el silencio significa actuar sobre el mental generando un estado de limpieza del pensamiento.
 
Es con la experiencia del silencio que la mente comienza a aquietarse y a liberarse de ese pensamiento alocado, cíclico o compulsivo que nos impide un nivel de conciencia más profundo.

Lentificando la respiración se lentifican los pensamientos dejando espacio a la intuición, a la creatividad y a todos aquellos aspectos que pertenecen a la mente superior.

El yoga nos ayuda a desarrollarnos:
- En lo físico - tomando conciencia del cuerpo y desarrollando nuestra flexibilidad en todos los ámbitos.              
- En lo funcional - manteniendo en equilibrio nuestra salud orgánica.  
- En lo mental -  generando calma y controlando nuestra agitación y la de nuestro pensamiento.
- En lo psíquico - adquiriendo confianza para superar miedos y ansiedades.   
- En lo energético - consiguiendo el desbloqueo de todos los campos y estados.        
- En lo espiritual - sirviéndonos de canal para la expresión artística, aspiración y búsqueda de nuestro espacio de libertad.

Es nuestro sistema de vida el que crea un gran desequilibrio en nosotros tanto en lo físico: sedentarismo, artificialidad, patologías del abandono, en lo síquico: neurosis, bloqueos mentales de todo tipo, como también en lo afectivo: problemas de comunicación y de buen sentido humano en general.
Transformar lo personal en vez de tender a las copias de todos los estilos, educacionales, morales o culturales.
Cambiar el placer por la cantidad y la sobrevivencia. Lo cómodo y necesario por la abundancia.
La identificación profunda con la totalidad requiere vivir la esencia de las cosas y captarlas con una aprehensión inmediata, completa y más profunda. Este aprendizaje nos lleva a transformar y ver en cada momento de la vida lo que nosotros deseemos ver, aprovechando la oportunidad de cada instante como fruto de una intuición inmediata.
El arte de vivir la naturaleza, y aún más nuestra naturaleza, nada tiene que ver con unas normas rígidas por humanas o “yóguicas” que sean. El campo del hombre es abierto, abiertas son sus posibilidades de indagación e interminables los sistemas de enseñanza y aprendizaje.
Lo que necesitamos y deseamos, eso es lo que somos. Unir la realidad y la ficción, la disciplina y el abandono, la conciencia y la voluntad, la iluminación y lo cotidiano, el SER y ser felices. Este es nuestro gran juego.

La vida es un movimiento que además de impermanente y aleatorio se hace a través de mi persona y tan sólo le podré ofrecer lo que soy. Yo vibraré con el TODO dependiendo de mi receptividad, este será mi aprendizaje y esta será la forma de fundirme en el ritmo de la vida.

 



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