Carlos Fiel: Qué es el yoga

El Yoga – ¿Qué es el yoga?

El yoga es un proceso que nos ayuda a entender que nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestro mental forman una realidad única e íntimamente unida al espíritu conformando lo que llamamos nuestra vida, la cual alimenta nuestro corazón.
La práctica nos lleva a crear un “estado interior” y dirigir la energía que genera ese estado a nuestras células.
La presencia en mi realidad, reconocerme en cada momento y confiar en la entrega, marcarán la intensidad del trabajo en cada uno de nosotros.
Más que la adquisición de un saber es sobre todo la evolución de nuestro nivel de conciencia y de su transformación, lo que nos va a ayudar a ser un buen profesor o transmisor. Para avanzar en nuestra propia evolución es necesario que nuestro interés sea intenso. Por esta vía el deseo de transmitir vendrá sólo.
Nada está fuera de nosotros, tenemos todo en nosotros. También está en nosotros la capacidad de enseñar. Lo que descubramos en nosotros mismos nos guiará.
Los medios son conocidos y concretos, no hay apenas lugar para la imaginación. Necesitamos experimentarlos y verificarlos en nuestra piel. Luego vendrá el gran tema de la pedagogía. En la transmisión del yoga la manera de enseñar es casi tan importante como lo que se enseña. Cada persona somos diferentes y seguimos una vía que nos es apropiada. Tenemos que generar para cada persona las condiciones y la situación que mejor le correspondan, donde puedan descubrir ciertas cosas partiendo de ellos mismos, desarrollando así su interés. En la formación hay dos fases:
a) El trabajo intenso sobre uno mismo, donde se constatan los efectos de la práctica
b) Aprender cómo transmitir esta materia, en qué orden y de qué manera.

¿Qué es el yoga?

El yoga es un tránsito que nos conduce de un estado de confusión y dispersión hacia un estado de conciencia, centrándonos en nosotros mismos.
A mí personalmente la definición que más me gusta es “Karmasu kausalam” que quiere decir: “vivir en presencia del espíritu”, es decir, sin separación de nada. Todo y todas las situaciones de la vida están bañadas de ese sentimiento de unidad, de apoyo mútuo y de interrelación. Es un sentimiento de interser, de ser en relación con todo y en cada instante.
Lo que impide esta manifestación de la conciencia es la dispersión, los automatismos y los esquemas de nuestro circuito mental, que nos hacen entrar inevitablemente en la vía de la insatisfacción o el dolor.
El objetivo es interrumpir estos encadenamientos o hábitos y frenar las reacciones incontroladas de nuestra mente.¿ Cuál es el papel del yoga y para qué nos sirve?
El yoga es un estado y no una forma. Es un estado de Unidad. Nuestros medios habituales como la reflexión y el razonamiento no bastan para hacer la experiencia de ese estado interior.
El yoga es un medio para regular nuestras funciones psíquicas y nuestras actitudes psicológicas. Por él clarificamos nuestros pensamientos y mejoramos nuestro equilibrio, inteligencia, salud y nuestras palabras y acciones se van haciendo más justas. En fin, descubrimos una faceta de la vida en la que nos hacemos más conscientes de las cosas y más disponibles para nuestro prójimo.
No olvidemos que el fin esencial del yoga es la vida, nuestra vida y siempre partiendo de nuestras necesidades. El yoga es simplemente un buen medio para asumirla y comprenderla.El filósofo argentino Juan José Sebreli, defensor del pensamiento racional y crítico y siempre en contra del irracionalismo dice que para luchar contra los dogmatismos y fundamentalismos de cualquier signo es necesario defender unos valores por encima de cualquier otro principio y estos valores esenciales son la libertad y la igualdad. Se trata de recuperar el humanismo, recuperar al sujeto y la universalidad por encima de las estructuras y los colectivismos. Este concepto es importante también para el yoga.El Hatha Yoga es una ciencia precisa que nos ayuda a reconocernos en nuestra humanidad a través de la acción, generando un estado de calma y al mismo tiempo de alerta que nos permite conocer la naturaleza de nuestra mente. Los medios de los que se sirve son precisos y el primero es âsana entendiéndola como el desarrollo de la conciencia a nivel corporal, comprendiendo sus tensiones y sus estados. Los efectos de âsana se acentúan con el prânayama, la conciencia del alargamientos respiratorio, ambos nos conducirán progresivamente a desarrollar el estado de meditación o dhyâna. Se trata de una toma de conciencia amplia que abarca una gran parte de nuestra realidad.
El yoga, como arte, requiere una visión global de la vida y si damos por válido el principio de que “soy yo el que crea mi universo” esto se podría traducir como “mi pensamiento es el creador de mi propio universo”.
Trabajar nuestro modo de pensar, por lo dicho anteriormente, se hace primordial ya que está en el origen de nuestra actividad. Es este pensamiento que supera mis límites mentales el que va a encontrarse con el silencio creador de toda mi existencia. Esto es lo que significa “ir de la periferia hacia el centro”, el reconocer mi realidad, mi exterior y actuar desde mi comprensión, mi silencio o mi interior. El silencio y calmar la mente reactiva son los dos elementos esenciales en los que nos apoyaremos durante la práctica.
Dice el Tao: “Es el vacío el que crea el lleno”. ¿Cómo detener la mente condicionada e impregnarnos de la observación silenciosa, imparcial y llena de amor que nos permita unirnos al flujo de la vida?.
Necesitamos re-crear nuestro espacio intuitivo e instintivo que se manifiesta en ese vacío de silencio unificador.

La pedagogía del yoga

Las pautas pedagógicas sirven para aprender a centrar la mente y crear las mejores condiciones fisiológicas de escucha.
Ésta es la base del yoga que nos ayudará a crear esa cura global de lo humano, conduciéndonos de un estado de dispersión a un estado de centramiento sobre nosotros. Intentamos crear unas bases de conciencia corporal que vayan preparándonos a canalizar esa energía espiritual hacia nuestro centro. Hoy la física, la medicina y la mística establecen un vínculo indisociable entre materia-energía-conciencia, y la condición fundamental de integración es ese «estado de vacío, calma o serenidad».
Comprender y acercarnos a nuestros bloqueos y límites requiere no hacerlo exclusivamente de una forma intelectual sino de un modo integral y meditativo especialmente. Aunque nuestro trabajo se realice en grupo existen elementos que debemos desarrollar  para conseguir una regulación personal.

Lo esencial es la libertad, la adaptabilidad a cada persona, creando elementos que se ajusten a cada circunstancia personal.
La universalidad y atemporalidad del yoga  indican ese respeto la personalidad de cada individuo.
El yoga, no es únicamente una conciencia, es la experiencia de un estado, de un estado de UNIDAD.
Los medios que vamos a emplear para realizar este estado serán diferentes a cada uno, y tiene que terminar por darnos una capacidad de SER.
El yoga es un “estado” que para experimentarlo, deberemos abandonar nuestros hábitos físicos, mentales, de reflexión y de especulación. Es un estado que no se puede enseñar, sólo vivirlo, experimentarlo y transmitirlo  como una cadena “Paramparä”,  de forma ininterrumpida “Anucana”.

La no dualidad, “Advaita Vedanta”, en la que los opuestos no se excluyen sino que se funden y se complementan representa el soporte de nuestra realidad. Las cosas son, y no son solamente concretas. Es una visión en la que la vida y la búsqueda espiritual, son una sóla cosa. En la concepción del Yoga existe una “dualidad integrada”, Purusha  (espíritu) y Prakriti (naturaleza) son dos realidades que coexisten y conforman nuestra gran realidad.
Sólo se puede realizar uno mismo a través de la vida, de la realidad de las cosas, no alejados de ellas. En esto vamos de la mano con el “Budismo Maháyana”.
Aceptándonos y autovalorándonos en cada pequeña acción encontraremos el placer de vivir.
La vía del Hatha Yoga es la vía del cuerpo, ya que todo pasa a través de él.
Es necesario atravesar la conciencia del cuerpo para acceder a la experiencia del SER.
Todo se aprende a través del cuerpo, nuestra realidad es nuestro maestro.
Un cuerpo sano, equilibrado y unificado requiere tener una experiencia con estos aspectos que suponen la base de la salud.
…Y no podemos hablar de salud, equilibrio y unidad sin hablar de la “energía sutil” a la que dedicaremos un apartado, relacionándola con el yoga.
Esta energía o pulsación de vida tiene dos opuestos, una energía de expansión o de sentimiento en la que sólo puedo dar lo que soy, y otra de percepción o escucha, abriéndome a la sensibilidad. Ambas deben experimentarse durante la práctica del Yoga, para mantener un buen equilibrio psíquico y una conciencia acrecentada del cuerpo, del espacio interior y del “sí mismo”.

Esta vía del cuerpo, que es el Hatha Yoga comprende:
– “ÂSANA”: o conciencia del cuerpo, su regulación y su equilibrio.
– “PRÂNAYAMA”: integración del mental al ritmo del cuerpo a través de la respiración.
– “DHYÂNA”: experiencia del estado de meditación.

Por eso el yoga es una condición indispensable para todo, ya que ayuda a afinar eso que es lo más característico del hombre, la conciencia. Para encontrar este estado de unidad es necesario renunciar a la “fuerza y al esfuerzo” por un estado de infinitud y de equilibrio. Hay que adaptar las posturas a nuestra morfología y no al contrario, no es una forma a copiar.

En âsana debemos seguir a la respiración que es la manifestación del estado global de nuestro cuerpo. El ritmo de nuestro cuerpo  no es tan rápido como el de la mente. La respiración hace de puente para ajustarlos y reflejar el equilibrio de nuestra realidad.
Las âsanas deben ser propuestas progresivamente por sus efectos físicos, fisiológicos, neurofisiológicos y energéticos. El arte es cómo preparar primero una postura y compensarla después.
Âsana y prânayama no son dos cosas diferentes, âsana prepara el prânayama. Nos lleva a un estado más sutil de conciencia.
Los dos preparan el estado de unidad, de meditación, en el que se experimenta la infinitud del presente.
Cuando hablamos de prânayama ponemos el acento sobre las “bandhas” que son unos cierres que nos ayudan a regular el control energético. Las “bandhas” surgen espontáneamente, cuando el mental está integrado y cuando el “prâna” circula, entonces nuestro cuerpo produce “contracciones musculares” que conducen la energía vital por los canales de los “nadi“ o meridianos.

Nuestra respiración ritma nuestra energía vital que es bi-polar. La inspiración es; expansión, compresión del aire, contracción muscular. La espiración es; reducción, descompresión del aire, relajamiento muscular.
Los jóvenes utilizan, dentro de una respiración, la expansión, los adultos, la regulación y los mayores, la reducción. De estas energías depende en gran parte la evolución de lo humano.

La práctica

La excelencia del cuerpo consiste en la forma correcta, la belleza y la perfecta armonía de sus partes (Patanjali).
Pienso que el arte es la forma de hacer, el yoga es la manera de hacerse.
El yoga es una técnica destinada a ayudarnos en la vía de la acción y la comprensión.
Aurobindo lo define como “Un esfuerzo emprendido por la naturaleza humana para esperar su perfección y realizar sus potencialidades”.
Para el yogui, el hombre esta constituído por elementos indisolubles, cada parte tiene incidencia sobre todo, como por ejemplo, el mal asentamiento sobre la planta de los pies, puede por reacciones en cadena incidir sobre la estática y de allí sobre el funcionamiento de los órganos en general y sobre la respiración en particular, otro ejemplo sería el de una caja torácica afectada por una escoliosis, generará una ventilación insuficiente y en algunos casos una atrofia de pulmón.
Y… ¿qué pasará a nivel del cuerpo sutil?, si admitimos su existencia podremos estudiar las cinco envolturas, según el yoga, que nos componen: “Prânamaya Kosa”, será la envoltura o forro de nuestro cuerpo físico y verdadero cuerpo de energía, entonces aceptaremos fácilmente la idea de que nuestro “pie sutil”, como en el primer ejemplo, debe funcionar armoniosamente, para favorecer la libre circulación de las energías por todo nuestro ser. “El sabio respira por los talones“, dicen los proverbios chinos .
El yoga utiliza las corrientes de energía que circulan por los nadis (canales, como en los meridianos)) y este trabajo se elabora por el cuerpo físico “Annamaya Kosa” y él mismo nos relaciona directamente con el cuerpo mental “Mannomaya Kosa”.
El objetivo es que apoyándonos en estos tres Kosas o envolturas, podamos liberar las potencialidades del cuerpo y del pensamiento superior. “Vijnanamaya Kosa” es la envoltura que hace de intelecto y de luz, el verdadero hacedor del YO, para revelarnos “Anandamaya Kosha”, el cuerpo de beatitud, y esto es difícil de realizar si no hemos superado los obstáculos para  esta solución. Es difícil tener un pensamiento sereno mientras uno está atenazado por una dolencia. Sería la frase de «mens sana in corporae sano»¿Cómo detener las fluctuaciones del mental?
La primera preocupación del yogui será dejar caer las tensiones fijadas sobre el sistema motor, practicando âsanas ritmadas por la respiración. Este trabajo implica al cerebro, donde se perciben las tensiones y se elaboran los cambios bioquímicos y eléctricos a nivel de neuro-muscular, para compensarlas.
Cuando un âsanas se nos hace difícil de practicar por cualquier razón que no nos permita mantener “la postura estable y confortable”, (Sutra II – 46), entences es difícil mantener la mente en calma. Las proyecciones cerebrales del pie, por ejemplo, se extienden sobre una larga superficie del córtex, el cerebro envía o manda los movimientos, pero a su vez él es estimulado por ellos, creando esa relación físico-somática que hace que nuestra mente esté ocupada y agitada.En 1953, el Dr. Carel, gran sabio occidental que conocía bien la tradición oriental decía :
El fuego de la inteligencia es facilitado por las contracciones rítmicas de los músculos“.
También decía: “La integridad del organismo es indispensable en las manifestaciones de la conciencia“.El yoga, más allá de curar al enfermo se dirige al Ser, a su integración en sí mismo y en la naturaleza. Admitiendo que la naturaleza es su estado natural, el yoga procura activar y desarrollar los mecanismos de autodefensa del propio organismo huyendo y evitando las ayudas externas de drogas, medicamentos.
El yoga hace milenios que conoce las fuentes de la salud y es su intención realizar la unión del YO con el espíritu, y no el divorcio entre ambos ya que esta separación está en el origen de gran parte de las alteraciones psicosomáticas.
Para el yoga, la salud depende fundamentalmente de que las emociones no sean negativas, y de un estado de abertura del mente hacia el espíritu. Todos estos aspectos como poder, afectividad, aceptación, ansia, miedos, etc, deberan ser de alguna forma vividos, integrados y aceptados, para evitar las luchas de nuestro inconsciente.
Es necesario crear la unión entre lo espiritual y la naturaleza para alcanzar ese mínimo nivel de espontaneidad e intuición que son la base de un ecosistema interior de salud.
Es necesario que volvamos a analizar la sensación por encima del pensamiento, sin rechazarlo, para llegar a ese espacio abierto de mente. Imaginación, creatividad, belleza y silencio, nos resultan a veces unos desconocidos, para esto tenemos que aprovechar los recursos que nos da la relajación, la concentración y una respiración espontánea y armoniosa.
La comprensión de nuestro esquema corporal y de nuestro lenguaje emocional nos ayudarán a la integración y liberación de nuestra visión personal.El concepto de yoga como movimiento y respiración viene de la raíz sanscrita «yug» que significa poner junto, unir, poner bajo el yugo, armonizar. La disciplina del yoga es una acción que se orienta hacia la experiencia de un estado de equilibrio y de presencia.

En el apartado del “movimiento” se experimentan algunas posiciones básicas de abertura, de cierre y de abertura-cierre, inicialmente se realizan de forma dinámica y luego de forma estática.
El fin es la realización del término sanscrito “stira – suka” que se traduce como “estable, cómoda y sin tensión”, según los yoga sutras de Patanjali. Se trata de desarrollar la capacidad de “estar” en una postura sin tensión, sea física o de atención, de un cierto esfuerzo o cotidiana.

En el apartado del «pranayama» del sanscrito prana = respiración y ayama = dirección de la respiración, se trata de desarrollar la conciencia de la respiración, la propia capacidad respiratoria y la fuerza de la respiración.

La unión del movimiento con la respiración genera un estado interior de silencio.

Entrar en el silencio significa actuar sobre el mental generando un estado de limpieza del pensamiento.

Es con la experiencia del silencio que la mente comienza a aquietarse y a liberarse de ese pensamiento alocado, cíclico o compulsivo que nos impide un nivel de conciencia más profundo.

Lentificando la respiración se lentifican los pensamientos dejando espacio a la intuición, a la creatividad y a todos aquellos aspectos que pertenecen a la mente superior.

  • El yoga nos ayuda a desarrollarnos:
  • En lo físico – tomando conciencia del cuerpo y desarrollando nuestra flexibilidad en todos los ámbitos.
  • En lo funcional – manteniendo en equilibrio nuestra salud orgánica.
  • En lo mental –  generando calma y controlando nuestra agitación y la de nuestro pensamiento.
  • En lo psíquico – adquiriendo confianza para superar miedos y ansiedades.
  • En lo energético – consiguiendo el desbloqueo de todos los campos y estados.
  • En lo espiritual – sirviéndonos de canal para la expresión artística, aspiración y búsqueda de nuestro espacio de libertad.

Es nuestro sistema de vida el que crea un gran desequilibrio en nosotros tanto en lo físico: sedentarismo, artificialidad, patologías del abandono, en lo síquico: neurosis, bloqueos mentales de todo tipo, como también en lo afectivo: problemas de comunicación y de buen sentido humano en general.
Transformar lo personal en vez de tender a las copias de todos los estilos, educacionales, morales o culturales.
Cambiar el placer por la cantidad y la sobrevivencia. Lo cómodo y necesario por la abundancia.
La identificación profunda con la totalidad requiere vivir la esencia de las cosas y captarlas con una aprehensión inmediata, completa y más profunda. Este aprendizaje nos lleva a transformar y ver en cada momento de la vida lo que nosotros deseemos ver, aprovechando la oportunidad de cada instante como fruto de una intuición inmediata.
El arte de vivir la naturaleza, y aún más nuestra naturaleza, nada tiene que ver con unas normas rígidas por humanas o “yóguicas” que sean. El campo del hombre es abierto, abiertas son sus posibilidades de indagación e interminables los sistemas de enseñanza y aprendizaje.
Lo que necesitamos y deseamos, eso es lo que somos. Unir la realidad y la ficción, la disciplina y el abandono, la conciencia y la voluntad, la iluminación y lo cotidiano, el SER y ser felices. Este es nuestro gran juego.

La vida es un movimiento que además de impermanente y aleatorio se hace a través de mi persona y tan sólo le podré ofrecer lo que soy. Yo vibraré con el TODO dependiendo de mi receptividad, este será mi aprendizaje y esta será la forma de fundirme en el ritmo de la vida.

3 comentarios
  1. elvira
    elvira Dice:

    me interesa mucho el mundo del yoga para mi el yoga es mi forma de vida, estoy buscando algún libro de secuencias de asanas, adquirí hace poco luz sobre el yoga de iyengar, pero quiero complementado con alguno de secuencias, espero contestación si sabéis gracias

    Responder

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