Capacidad y comprensión de nuestro corazón: 1- La fuerza de ser

Capacidad y comprensión de nuestro corazón: 1- La fuerza de ser

Algunas claves que pueden ayurdarnos a integrar la meditación en la práctica.

Practicamos simplemente para ser más conscientes y superar esa dependencia del sufrimiento y establecernos en un estado de paz, serenidad y contentamiento en nuestra vida cotidiana.

Una vez iniciado un camino interior lo que va a marcar la diferencia es el estado de nuestro corazón, es esta calidad de amor la que nos ayudará a crecer. ¿Cómo se ha desarrollado hasta ahora, su capacidad, su comprensión?. El saber no es resultado de más comprensiones y cúmulos de conocimientos sino de una capacidad interna de abrirnos a nuestra realidad, a nuestro ser, amando más plenamente, de sentirnos en paz en y con la vida, que haya una sensación interna de libertad, de comodidad, es decir de sukha, de alegría y de bienestar.

La intención de este trabajo es plantearnos la pregunta esencial y nada fácil de cómo vivimos.

«Tomar el único asiento» como dice Jack Kornfield, es tomar conciencia que nosotros somos lo más importante de nuestra vida, el centro de reflexión y de atención. Nosotros somos los que requerimos fuerza en nuestro corazón para aceptar la vida y serenidad mental para transmitir a los demás ese compromiso con la gratitud, ya que gracias a ellos, a todas esas situaciones del vivir conflictivas, gozosas o extrañas e incomprensibles me ayudan a ser el que soy.

La confianza y la seguridad son las estrategias de la vida para madurar y desarrollarnos tanto interna  como externamente. El tomar asiento, refugio o camino representan ese pequeño empujón, como buenos magos que son, a abrirnos  interiormente en cuerpo, corazón, mente y espíritu a todo eso que se nos revele, que intuyamos, abrirnos a ese darshana, ver intuitivamente, o dharma, mi propio camino de vida. Simplemente aprender a confiar en nuestro estado interior.

Detrás de toda crisis, conflicto o sufrimiento hay un crecimiento, una fuerza de vida y una grandeza de corazón que nos ayudan a afrontar la realidad con más humildad y con más serenidad.
Nuestra capacidad de comprensión del sufrimiento es nuestra «fuerza del alma» que decia Martin Luther King.

La dignidad de nuestra práctica o meditación no se mide ni en tiempo, ni en vatios de potencia sino  que ese centrar el cuerpo, la respiración y la mente nos dan referencia de nuestra fuerza interior, que no es otra cosa que nuestra capacidad de abrirnos a cada momento del vivir generando calma y serenidad.
«Siéntate de manera digna y consciente, con serenidad y bien centrado, experimentando tu capacidad de estar abierto, vivo y presente con todo lo que surga en cada momento» como, más o menos dice J.K.

Recuerdo que S. N. Goenka, decía que «Todos buscamos la paz y la armonía, porque carecemos de ellas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento; y cuando padecemos la agitación, no guardamos esta miseria sólo en nosotros, sino que continuamente la distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación, y quienes estén cerca de ella también se alteran, se irritan. Ciertamente, ésta no es la manera adecuada de vivir.»

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