Capacidad y comprensión de nuestro corazón: 3 – Aprender a aprender

Capacidad y comprensión de nuestro corazón: 3 – Aprender a aprender

Algunas claves que pueden ayurdarnos a integrar la meditación en la práctica.

El aprendizaje consiste en ser nuestro propio centro y esto no ocurrirá sino tenemos consciencia del SER, de lo global o de la Esencia. Es entonces, cuando internamente me organizo y dejo que la realidad cree un orden y una armonía, entonces las cosas se ponen en su sitio. Es bueno escuchar que dice la “vibración de mi corazón” y como se manifiesta el SER en nuestra realidad cotidiana.
Es de nuevo un camino de la periferia hacia el centro, ya que la única realidad es el SER, y su vibración es lo suficientemente potente como para que en el instante en que te abras a ella te dé un empujón y te diga como una voz amiga ante lo imposible “tu puedes, inténtalo”.
Cuando queremos movernos o hablar, es preciso ante todo examinar el propio cuerpo y la mente- espíritu, ponerlos en situación de estabilidad y luego actuar como es debido.

Decía Kropotkin que:

La condición esencial de la vida es cooperación y ayuda mutua.

Otro gran sabio y poeta que es Medinilla dice:

Todo invita a amar y todo ama. Y todo, por vivir amando, vive.

Para mi estos dos principios son como dos amuletos que me acompañan y que intento recordármelos lo más amenudo posible, son dos bellísimas claves de la vida, de esa vida que se autogenera a sí misma (autopoyética) sin leyes en la que todo en ella se asocia para participar en una creación expansiva (sinérgica) y donde sus nuevas creaciones son más que la suma de las partes. Comprender este espectáculo es en lo que consiste nuestro primer trabajo interior, percibir esta reciprocidad amorosa de toda la existencia. Ojalá sepamos enseñar a verla así.

Paz en el “Corán” es “Salam” que representa uno de los nombres de Dios.
Paciente podría ser el buscador de paz, que acude a su médico o sanador o “dador de paz”. Para dar hay que “ser paz”, tenerla dentro y hacerla accesible a los demás.
Para contactar con la paz hay que tener paciencia ya que con prisas no se consigue.
Dominar el arte de la paciencia requiere un primer paso que no es otro que el de ser paciente conmigo mismo y con lo que me rodea, lo más cercano, lo más querido y especialmente con aquello que altera mi paz.
Si uno consigue su propia paz consigue el escudo más invulnerable en el que todo se derrite.

En el Satipatthana-sutra (Theravada), poner la atención en… , es así como comienza Gautama a explicar la mejor forma de ayudar a la humanidad a generar paz y a superar el sufrimiento y la ansiedad. Son “los cuatro fundamentos de la conciencia”:

– Observar el cuerpo en el cuerpo
– Observar las sensaciones en las sensaciones
– Observar la mente en la mente
– Observar los objetos de la mente en los objetos de la mente

Observar el cuerpo en el cuerpo

Esto se obtiene sentándose con tranquilidad manteniendo una postura recta y justa y estableciendo una atención vigilante. Respirando conscientemente.
Cuando inspiro me digo «se que estoy inspirando». Cuando espiro digo «se que estoy espirando». Lo mismo si inspiro profundamente o de un modo corto. Al inspirar «soy consciente de todo mi cuerpo» lo mismo al espirar. Al inspirar «calmo la actividad de mi cuerpo» lo mismo al espirar. Al inspirar «dentro» al espirar «fuera», dejando que mi interior y mi exterior se armonicen, que mi cuerpo y mi mente, mi consciente y mi inconsciente se equilibren.

El que medita deja que las cosas sucedan como son, esto es ir hacia la “visión pura”.
Existe el paisaje pero no existen senderos ni paseantes, decía Krishnamurti.

Observar las sensaciones en las sensaciones

Cuando sientes una sensación agradable dices «estoy sintiendo una sensación agradable».
Lo mismo si es dolorosa o neutra. Si la sensación se basa en la mente, en el cuerpo o en la emoción lo digo también.

Observar la mente en la mente

Cuando la mente está deseando digo «mi mente está deseando» y cuando no también lo digo.
Lo mismo cuando planifica, cuando cotorréa, cuando juzga, odia o simplemente se distrae, lo digo.
Cuando siento que mi mente es capaz de vibrar un poco más alto o cuando la siento libre o cuando tiene una visión estrecha.
Así es como observamos la mente desde el interior de la mente, o desde el exterior o desde el interior y exterior. Se trata de observar los procesos de creación y de destrucción de la mente o de ambos a la vez.

Observar los objetos de la mente en los objetos de la mente

Observa los objetos de la mente en relación a los cinco obstáculos.
– Cuando hay deseo sensual di «el deseo está presente en mi», o cuando no lo hay.
– Cuando hay ira di «hay ira dentro de mi», o cuando no la hay.
– Cuando hay o no hay apatía o aburrimiento interiormente reconócelos igualmente y lo dices.
– Lo mismo cuando la agitación o el remordimiento están presentes, siendo conscientes de ello.
– Cuando la duda se presente la traemos a nuestro corazón y la reconocemos

Después queda un trabajo que es limpiar «los agregados de la apropiación» y así lo dice el Buda:
«Esto es un objeto. Tal es el surgimiento de la forma y así es su desaparición. Tal cosa es sensación.Tal es el surgimiento de la sensación y tal es la desaparición de la sensación. Lo mismo haremos con las percepciones, las formaciones mentales, la conciencia, etc».
Es decir, te veo, te reconozco y te dejo pasar.

Su propuesta luego es mantener la observación en «los siete factores de la iluminación».
– La atención vigilante, “la atención vigilante está presente en mi”.
– La investigación del fenómeno y repetir igual que en la primera, “estoy indagando el fenómeno”
– La energía y repetir, “la energía está presente en mi”
– La alegría y repetir. “la alegría está presente en mi”
– Cuando el bienestar está presente en mi, repetirlo.
– Cuando el factor de iluminación de la concentración esté presente lo repito.
– Por último cuando sienta o no sienta la ecuanimidad lo repetiré.

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